La Ley de Inocencia Fiscal llegó con una serie de beneficios para atraer los denominados “dólares del colchón”, entre los cuales figura el régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias.
En este contexto, el periodista Gonzalo Chicote consultó con Diego Fraga, socio de Expansion Business, para conocer los riesgos que aún persisten para quienes decidan adherir.
Uno de los puntos abordados es la posibilidad de perder el tapón fiscal. Al respecto resaltó que “la ‘discrepancia significativa’ está definida con márgenes relativamente amplios y, en la práctica, su interpretación puede quedar en manos de ARCA”.
Por otra parte, señaló los cambios que deberían realizar otros actores. Por caso, sostuvo que “el sistema financiero no cambia de piel de un día para el otro” y aclaró que “los sujetos obligados siguen con matrices de riesgo, pedidos de documentación, reportes y preguntas sobre origen”.
Además, descartó la posibilidad de que algunos contribuyentes puedan sumarse al régimen, al asegurar que “no es un paraguas universal”. Y sumó: “Estos ‘beneficios premium’ están pensados para cierto tipo de contribuyente (personas humanas, bajo condiciones)”.
En este sentido, explicó que un monotributista que quiera adherir a este mecanismo deberá abandonar primero el régimen simplificado, con todo lo que eso significa (pagar IVA, más carga impositiva por Ganancias y costos administrativos más altos, por caso).
Vale recordar que los pequeños contribuyentes integran impuestos y aportes en una cuota simple que abonan de manera mensual. Por eso, para Fraga, “antes de ‘entrar’ hay que hacer una simulación seria”.
Tal como destacó a El Economista, Inocencia Fiscal “es una señal política correcta”. No obstante, cree que hay que poner el foco en el accionar del organismo de recaudación para conocer el resultado del régimen.
Aseguró que “para que funcione de verdad, ARCA tiene que tener criterios claros, aplicación razonable y la posibilidad práctica de corregir y completar la declaración jurada propuesta”. Y añadió que no deben existir “interpretaciones caprichosas que ‘maten’ el régimen por dentro”.
“Si ARCA acompaña, Inocencia Fiscal puede ser una herramienta muy potente para reactivación y confianza; si no, corremos el riesgo de que una buena idea quede atrapada en la vieja inercia burocrática”, concluyó.
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Dólar canuto: ¿alcanza con el régimen de “Inocencia Fiscal”?El Gobierno nacional decidió instalar nuevamente en escena al proyecto de Inocencia Fiscal. El anuncio lo hizo el presidente, Javier Milei, al momento de presentar los lineamientos del Presupuesto 2026.
En este contexto, Diego Fraga fue consultado por el periodista de El Economista Gonzalo Chicote sobre el estado parlamentario actual, cuáles son los puntos fuertes del proyecto y cuáles las debilidades.
En primer lugar, el socio de Expansion Business aseguró que el incremento de los valores definidos en la Ley Penal Tributaria es uno de los puntos más relevantes, ya que con estos cambios las causas penales podrían reducirse sustancialmente.
“Se busca que el derecho penal se concentre en los casos realmente graves y deje afuera a las pequeñas y medianas empresas que hoy, por inflación, terminan criminalizadas por montos ínfimos en términos reales”, señaló.
Por otro lado, al momento de hablar de las jurisdicciones que adhirieron (que según Juan Pazo, titular del fisco nacional, ya son 17) hizo hincapié en la necesidad de sumar más voluntades, ya que “falta un número importante de provincias, lo que limita su alcance y genera desigualdades regionales”.
La idea de “inocencia fiscal” busca generar un cambio de paradigma, para que no se trate como potencial delincuente a todo contribuyente que se pueda equivocar en una declaración o que incumple con normativas que no son sustanciales.
Por este motivo, para Fraga “ese mensaje es saludable, porque descomprimiría la relación fisco-contribuyente y reduciría la litigiosidad”. Sin embargo, apunta que “la gran contradicción es que ARCA mantiene su esquema de controles y sanciones impropias sin grandes cambios”.
Desde su perspectiva, continúan las retenciones y percepciones masivas, se aplican presunciones duras, se realizan fiscalizaciones exhaustivas y se mantiene un sistema que sigue funcionando bajo la lógica del “sos culpable hasta que pruebes lo contrario”.
“En ese contexto, medidas puntuales como actualizar umbrales penales o simplificar Ganancias son necesarias pero no suficientes para que la gente saque sus ahorros ocultos”, apuntó.
Para cerrar, manifestó que la inocencia fiscal “debería ser más que un slogan”. “Tendría que implicar un cambio cultural en la administración tributaria”, afirmó el profesor de la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral.
Y concluyó: “Si eso no ocurre, difícilmente alcance para revertir el instinto de refugiar el dinero ‘en el colchón’, salvo que el contribuyente tenga una necesidad de usar ese dinero en el circuito formal”.
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